Ha sido un día duro, la verdad. No les voy a contar mi vida a estas alturas de partido, pero uno no vive única y exclusivamente de Leganés, por lo que debo repartir mi tiempo entre varios municipios cada uno con sus peculiaridades políticas e informativas.
El caso es que no he podido seguir el Debate como a mí me gusta, a pie de pista; Viendo las caras de unos y otros y husmeando en los corrillos improvisados que se montan en los pasillos. Porque no se engañen, ahí es donde verdaderamente se toma el pulso político a la ciudad.
La red me ha permitido seguir desde la distancia los desmanes políticos de unos pocos representantes de los ciudadanos. Ese invento, y el de los SMS, me han permitido mantenerme en contacto con un salón de plenos que ha vivido más de lo mismo.
Repasando mis post de hace un año y con motivo del primer debate sobre el estado de la ciudad, me pregunté: ¿Qué ha ganado Leganés con este Debate? Hoy vuelvo a hacerme la misma pregunta.
El invento, lejos de ser un instrumento para aliviar estos tiempos difíciles, apenas ha servido para que unos y otros se arrojen los trastos a la cabeza: como el mes pasado, y el otro, y hace un año, y hace dos, y en 2007. La cosa cambia muy poco y si lo hace es a peor.
Ayer mismo, quien les escribe osó preguntar en rueda de prensa al alcalde si presentaría alguna medida novedosa en el Debate. Su respuesta: "comprenderá que no pueda adelantarlas, pero le aseguro que las habrá". A primera hora de la mañana ya les avancé que sus propuestas estrellas serían la creación de un Carnet Joven y la puesta en marcha del Consejo Social. Muy poca cosa para lo que se juegan en el envite.
El caso es que Rafa no estuvo para tirar cohetes, pero como habitualmente me dice un muy buen amigo: es mucho arroz para tan poco pollo. Y lo suscribo.
Empiezo por Jesús Gómez, portavoz del PP. Aprobado y vale. Sabía que tenía el listón muy bajo después de la que lió el año pasado hablando de "barcos" y debo decir que ha dado un paso adelante.
El portavoz de ULEG sigue hablando de su libro y creo que debería innovar un poco. El discurso tiende a caducarse y las elecciones están a la vuelta de la esquina con los rosados llamando a la puerta de los "mosqueados". Aún así sigue contando con mi reconocimiento: nunca uno hizo más que doce, salvo en Leganés.
Raúl Calle, portavoz de IU, aunque en ocasiones parecía un convidado de piedra entre tanto dardo envenenado, fue capaz de poner un poco de cordura entre tal desatino. El único que apostó por trabajar por y para Leganés. Las encuestas dan a IU la tranquilidad y el margen necesario para recuperar el espacio de la izquierda que por historia y tesón deberían ocupar.
Mi querido Antonio García, portavoz del PSOE, bastante tiene con lo suyo. No anduvo mal.